Tumilaca – Río Asana
Provincia de Mariscal Nieto, Departamento de Moquegua
Población impactada: Urbana y Rural
Metales en el ambiente o cuerpo humano: arsénico, plomo, mercurio y cadmio.
Plan regional de atención: Sí

En 1992, Anglo American obtuvo concesiones mineras tras una licitación pública del yacimiento minero ubicado en el Río Asana. La construcción del proyecto se inició en agosto de 2018.Anglo American anunció en 2022 que las operaciones comenzarían ese mismo año. En el informe “Anglo American en Perú: extractivismo, efectos y redes empresariales” se describen los principales impactos ambientales y sociales que este proyecto minero de gran escala genera en el territorio.
El proyecto se ubica en una zona altoandina donde el recurso hídrico es estratégico para el consumo humano, la agricultura y la conservación de ecosistemas. El desvío del río Asana aparece como uno de los hechos más críticos, porque implicó la pérdida irreversible de aproximadamente 7 km de hábitat acuático y la alteración de la dinámica natural del río. Esto no solo afecta a especies propias del ecosistema, sino también a las poblaciones que dependen de esas aguas abajo.
Otro impacto importante es la contaminación por material particulado. El informe señala que Quellaveco genera PM10 y material particulado sedimentable (MPS), que pueden transportarse por el viento y depositarse en zonas agrícolas y pobladas. Esta situación tiene especial relevancia porque el polvo minero puede afectar cultivos, suelos, aire y salud de la población. El documento menciona específicamente presencia de material particulado en áreas donde se cultiva orégano, así como deposición de partículas en zonas cercanas al proyecto. Además, el informe sugiere que la magnitud real de estos impactos podría estar subestimada, ya que algunas especies y procesos ecológicos no fueron adecuadamente considerados en las evaluaciones ambientales iniciales.
En cuanto a la biodiversidad, el estudio subraya que Quellaveco se encuentra en un ambiente altoandino de alta sensibilidad ecológica, donde habitan especies de fauna y flora sujetas a presión por la minería. Se identifican afectaciones sobre especies como el guanaco, la taruca, el gato andino y anfibios del género Telmatobius, que tienen valor ecológico y de conservación. También se advierte que la línea base del proyecto pudo haber subestimado la diversidad real de especies presentes en el área de influencia. Como ejemplo, se menciona el registro posterior del hurón menor, una especie no considerada inicialmente. Esto lleva al informe a concluir que los estudios ambientales no captaron completamente la complejidad ecológica del territorio, lo que habría facilitado una valoración demasiado optimista de los impactos.
El documento también dedica atención al uso de reactivos químicos, energía y relaves. Señala que la operación minera demanda grandes cantidades de insumos para el procesamiento del mineral, lo que incrementa la intensidad ambiental del proyecto. A ello se suma la presencia de un depósito de relaves y otras infraestructuras que implican riesgos potenciales de filtración, acumulación de residuos y alteración de suelos y aguas. En la investigación se mencionan filtraciones en zonas cercanas al depósito de relaves, así como incrementos de cobre y otros metales en sedimentos vinculados a actividades de construcción y transporte de materiales. Estos hallazgos refuerzan la idea de que la mina no solo transforma el paisaje, sino que también puede dejar huellas duraderas en los sistemas acuáticos y terrestres.

El informe también vincula los impactos ambientales con problemas de salud pública. La presencia de metales en el agua destinada al consumo humano y la posible exposición de la población a sustancias tóxicas son señaladas como preocupaciones graves. La degradación de agua, aire y suelo tiene consecuencias directas sobre la vida cotidiana de las comunidades. La afectación de las fuentes de agua, el polvo sobre los cultivos, la pérdida de hábitat y la alteración de ecosistemas muestran que los costos de la mina recaen principalmente sobre la población local.
Los datos de exposición humana a arsénico muestran una situación especialmente grave en niñas, niños y adolescentes. En 2025 de una muestra de 842 personas, el 84.9% (715) superó los valores de referencia para arsénico en cuerpo humano, de este total, la población infantil de entre los 0 – 11 años concentró la mayor exposición de casos de arsénico en orina, con 507 casos (71%). En 2024, de una muestra de 395 personas, el 84.5% (334) superó los valores de referencia para arsénico en cuerpo humano, nuevamente la población infantil de entre los 0 y 11 años fue la más afectada con el 78% de los casos (262).



